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Precio

Se arma según lo que tu empresa necesita, no al revés.

Donna tiene todas las habilidades y cada cliente enciende las suyas. El precio acompaña a eso: quien quiere solo que responda información interna paga bastante menos que quien quiere además que redacte, agende y publique.

Lo que se paga lo eliges tú.

La primera decisión no es cuánta gente va a usar Donna, es qué quieres que haga. Del catálogo enciendes las habilidades que te sirven, y lo que queda apagado no se paga. A quién de tu equipo se le entrega cada una es una decisión aparte y esa no mueve el precio.

Ver el catálogo completo para saber qué se puede encender.

Tres partes.

Está separado así para que se pueda ver de dónde sale cada peso y qué se puede mover si el presupuesto es otro.

Por la empresa

Una cuota mensual por tener a Donna andando: el número, la central, el panel y las habilidades que no tienen costo por uso.

Es lo que no depende de cuánta gente la use ni de cuánto le hablen.

Por persona inscrita

Cada persona que Donna reconoce y atiende suma. Una empresa de cuatro personas paga menos que una de cuarenta.

Se cobra por quien está inscrito, no por cuántos mensajes manda. Nadie tiene que racionar preguntas.

Por lo que usa IA

Entender un audio, leer una foto o redactar tienen costo por uso. Va con tope diario por empresa, y Donna avisa cuando se acerca.

Buscar en el archivo, recordar y el correo de la mañana no entran acá: no cuestan por uso.

Sin cifras todavía, y por qué

No vas a encontrar una tabla de planes acá.

Donna recién está saliendo y los primeros clientes se están armando uno por uno. Publicar una tabla de precios hoy sería inventar una que después habría que cambiar, y preferimos decir lo que hay: la estructura está clara, el número se conversa.

Lo que sí podemos adelantar es que se puede empezar chico. Una empresa de cuatro o cinco personas con tres habilidades encendidas es un caso completamente razonable, y es probablemente donde más se nota.

Lo que abarata

Cuatro decisiones que bajan la cuenta sin quitar nada útil.

Están puestas acá porque son parte del diseño del producto, no trucos. Donna está armada para que la vía barata sea también la más cómoda.

Cargar desde el computador en vez de por foto

La captura lee el texto en el propio equipo. Archivar una factura así no cuesta nada; mandarle la foto por WhatsApp sí, porque hay que leerla con IA.

Que Donna hable por correo y no por WhatsApp

Dentro de una conversación de WhatsApp abierta no se paga por mensaje. Lo que cuesta es que ella escriba primero después de un día de silencio. Por eso el resumen diario y los recordatorios van por correo.

Encender solo lo que se va a usar

Lo que queda apagado no se paga. Lo normal es partir con cargar, responder y avisar, y sumar el resto cuando ya hay costumbre.

Dejar aconsejar para después

Todavía está en desarrollo, así que hoy no es una decisión que haya que tomar. Cuando esté va a ser lo más caro y lo que menos sirve al principio, porque necesita meses de historia archivada: encendido el primer día no aconsejaría nada.

Lo que hay que tener antes

Qué se necesita de tu lado para partir.

Un correo de la empresa

Para que Donna mande el resumen de la mañana y reciba lo que le reenvíen. Sirve el que ya tienen; no hay que crear ninguno nuevo.

La lista de quién es quién

Nombre, número y qué es cada uno en la empresa. Es lo que se carga en el panel y toma unos minutos, no una migración.

Lo que se repite y hoy pregunta todo el mundo

Cuándo se paga, cómo se pide un día, a quién se le avisa qué. Eso se carga una vez y es lo que Donna empieza respondiendo el primer día.

WhatsApp, cuando toque

El número se conecta a través de la cuenta de empresa. Es un trámite con Meta que hacemos nosotros, pero la cuenta tiene que existir a nombre de la empresa.

Cuéntanos qué necesitas que haga.

Con saber cuánta gente son y qué es lo que hoy se pierde o se repite, sale una propuesta concreta. Si resulta que lo que necesitas no es Donna, también lo decimos.

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Cómo se cobra Donna