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Las cuatro vías

Entra por donde quieras. Sale por donde necesites.

Le cuentas algo por WhatsApp y tres días después se lo preguntas por el panel, y sabe de qué le hablas. No son cuatro productos: es uno solo con cuatro puertas.

Por qué importa que sea la misma conversación.

La mayoría de las herramientas te obliga a elegir dónde vive cada cosa, y esa decisión la tomas justo cuando estás apurado. Después no te acuerdas dónde la dejaste.

Acá no hay que elegir. Se carga por donde sea más rápido en ese momento, y se pregunta por donde sea más cómodo después. La conversación es de la persona, no del canal.

Para el que anda en la calle

WhatsApp

Un audio contando cómo fue la visita, una foto de la boleta del bencinazo, un mensaje pidiendo un dato. Es la vía de quien no está frente a un computador.

Para qué sirve

  • Manda un audio de treinta segundos en vez de escribir un informe.
  • Manda la foto del documento y no lo transcribe nadie.
  • Comparte la ubicación y la parada queda en el recorrido del día.
  • Pregunta algo y responde con lo que sabe y desde cuándo.

Lo que conviene saber

Mientras la conversación está abierta no cuesta nada. Lo que cuesta es que Donna escriba primero después de un día sin hablarse, y por eso lo que ella inicia va por correo salvo que sea urgente de verdad.

Para no cambiar ningún hábito

El correo

La vía más subestimada. Le pones copia oculta a lo que ibas a mandar igual y Donna se entera, sin que nadie tenga que acordarse de contarle nada.

Para qué sirve

  • Copia oculta en lo que mandas y queda archivado con su contexto.
  • Le reenvías un correo que te llegó y lo archiva donde corresponde.
  • Recibes el resumen de la mañana con lo de hoy y lo que vence.
  • Le respondes ese mismo resumen y la respuesta entra a la central.

Lo que conviene saber

Es la vía que no cuesta por mensaje, y por eso es la que usa Donna para hablar primero. Todo lo que ella inicia sale de acá.

Para el que trabaja en pantalla

El computador

Una aplicación que se instala y queda a mano. Le escribes o le dictas sin abrir el navegador, capturas lo que está en pantalla, le traes una imagen que ya tenías y buscas en todo lo archivado.

Para qué sirve

  • La transferencia del banco, sin descargar el comprobante.
  • La factura que está abierta en el portal del proveedor.
  • Una conversación de un sistema que no deja copiar.
  • Preguntarle algo sin soltar lo que estabas haciendo.
  • Buscar un documento que archivaste hace tres meses.

Lo que conviene saber

El texto se lee en el propio equipo, así que la imagen no sale de ahí y archivar no cuesta nada. Y la captura es a pedido, con un atajo: no mira la pantalla por su cuenta.

Para ver todo junto

El panel

Desde el navegador, con usuario y contraseña. Es donde se configura qué hace Donna, se mira lo que hay archivado y se sacan informes.

Para qué sirve

  • Inscribir a alguien y elegir qué hace Donna con su número.
  • Ver las conversaciones completas, vengan de donde vengan.
  • Revisar lo que el equipo reportó y cerrarlo.
  • Sacar un informe de actividad, de recorrido o de documentos.

Lo que conviene saber

Cada persona ve solo lo que su rol alcanza. Un trabajador entra al mismo panel que la jefatura y ve un panel distinto.

El detalle que lo amarra todo

Una persona, no un número.

El mismo trabajador puede tener su WhatsApp personal, el correo del trabajo y un usuario del panel. Para Donna es una sola persona con una sola conversación y una sola memoria.

Y hay una regla que no se salta: dos fichas nunca se unen porque el nombre se parezca. Para unirlas hace falta señal fuerte del canal o que la persona confirme un código por la otra vía. Al pedir esa confirmación jamás se muestra el dato que ya existe, porque eso sería mostrárselo a quien tal vez no es quien dice ser.

Falta una vía todavía.

El widget para el sitio web del cliente, para que Donna atienda a quien llega a la página. Está diseñado y usa la misma memoria que el resto, pero todavía no está armado.

Ver el flujo completo
Por dónde se le habla a Donna